Nutrición, la forma de cuidar de nuestro cuerpo después de los excesos
Enero es uno de los meses complicados del año, una época para marcar retos a cumplir, deseos a realizar y hacer frente, en muchos casos, a los excesos navideños. La ropa nos queda más justa, se nos redondea la cara, o puede que nuestro estómago se resienta.
Ganar algunos kilos no necesariamente debería ser motivo de alarma, pero puede ser un gran aliciente incorporar hábitos saludables a través de la nutrición.
A continuación detallamos algunas pautas que puedes seguir en tu día a día para ayudar a tu salud:

Índice de contenidos
Evita las «dietas milagro»
Lo primero que debemos tener en cuenta es que las dietas milagro no solo no funcionan, sino que también son perjudiciales para nuestra salud a medio y largo plazo.
Si reducimos de forma drástica la ingesta de calorías a la que nuestro cuerpo está acostumbrado, perderemos peso rápidamente, pero con el tiempo se estabilizará y el organismo encontrará la manera de compensarlo. Como resultado, tendremos menos energía, porque nuestro cuerpo se adaptará a no contar con el sustento adecuado, más hambre debida a la restricción, y menos masa muscular, con lo que aparecerá el temido efecto rebote.
Aprende a identificar tus señales de hambre y saciedad
Para comer lo que necesitamos, lo podemos hacer desde el punto de vista de la nutrición intuitiva. Tenemos que aprender a comer cuando sentimos hambre, y dejar de comer cuando nos sentimos saciados y satisfechos (pero no incómodos). Seguir una pauta de “come cinco comidas al día” no tiene sentido. Hay gente que come dos veces al día y es correcta; en cambio, hay quien les mejor hacer tres o cuatro o cinco comidas (según el día) y también es correcto! El hambre es una señal fisiológica importante para nuestra supervivencia, saber reconocer cuando es hambre y cuando «tienes ganas de comer» es un pilar fundamental de la educación nutricional.
Aborda los cambios desde la nutrición responsable y flexible
No se trata de dejar de comer, se trata de comida sana , de calidad y con flexibilidad. Una dieta rica en alimentos nutritivos y complementada con ejercicio físico, es la base de una buena salud.
Recomendamos reducir los alimentos ricos en harinas refinadas, azúcares y grasas de mala calidad, como la bollería industrial, las bebidas azucaradas o los refrescos.
Toma las riendas, compra de forma inteligente y busca una manera fácil de planificar las comidas para que no falten alimentos ricos en vitaminas, minerales, fitoquímicos y antioxidantes: busca en cada comida verduras, hortalizas, frutas, y acompaña con proteínas de buena calidad, priorizando las vegetales.
Si te resulta difícil saber qué deberías comer y qué no, acude a un nutricionista profesional para conseguir una dieta individualizada, ya que hay muchas formas de comer saludable.
No olvides las proteínas
Las proteínas siguen siendo necesarias para combatir las toxinas, las grasas saturadas y otras sustancias dañinas que afectan al hígado. Por eso, no debemos dejar de ingerirlas. Se encuentran en las legumbres, los pescados tanto blancos cómo azules, los huevos, los frutos secos y las carnes (priorizando las blancas).
Introduce alimentos depurativos en tu dieta
No necesitas hacer dietas «detox» ni comprar suplementos depurativos. Si le damos suficientes micronutrientes tenemos órganos especializados que se encargan de depurar.
Se trata de espaciar más las comidas (según el hambre y necesidades individuales) y asegurarte que no te están faltando mínimo dos raciones de verduras /hortalizas diarias, y 2-3 raciones de fruta diarias (los zumos no se consideran ración de fruta 😉) y aprender a usar algunas especies interesantes cómo por ejemplo la cúrcuma, el jengibre entre otras.
Añade fibra en tu dieta
La fibra que se encuentra en las legumbres, la fruta, las verduras, los frutos secos y las semillas. Procura trabajar hábitos para ir al baño con regularidad y sin dificultad. Aprende a cuidar tu salud digestiva.
Haz deporte y cuida el descanso
Cambiar nuestra dieta no basta para mejorar nuestra composición corporal. El descanso y el deporte son vitales para nuestra supervivencia, igual que comer. Practica y disfruta el deporte, con el objetivo de aumentar la masa muscular. Este debe estar pautado por un profesional de la actividad física. Tener una buena masa muscular es un seguro de calidad de vida.
Si antes de Navidades ya llevabas una alimentación saludable y tenías una rutina de ejercicio y descanso, retómalas con normalidad.
Si antes de las Navidades tus hábitos no eran muy saludables y quieres hacer cambios, ten presente que se trata de un aprendizaje, y que el proceso requiere tiempo, práctica y flexibilidad.
La mejor opción es que te pongas en manos de profesionales para buscar la mejor forma de llegar a tus propósitos.
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